Monseñor Castro clama “cese de la violencia asesina” y lamenta que cada vez más gente coma de la basura

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Mons. Fernando Castro, obispo de Margarita.-

El prelado llamó a expresar la caridad ante los episodios de hambre y pobreza que viven en la isla y que se reproducen en toda Venezuela. Durante una eucaristía, elevó oraciones a Dios por los pemones asesinados y clamó por el cese de la violencia que arrebató vidas en la frontera.

 “Cada día, nos encontramos continuamente a personas que sufren deterioro de la salud por enfermedades graves porque simplemente no tienen medicamentos”. Lo denuncia el obispo de la Diócesis de MargaritaFernando Castro, quien en fecha reciente calificó como una ocasión de oro la posibilidad de recibir y hacer llegar ayuda humanitaria a quienes lo necesitan en Venezuela.

El prelado dijo que se observa “mucha hambre y desnutrición” en el país, al tiempo que condenó el hecho de que en la isla sufran los niños “con indudable falta de aseo por la escasez de agua: la sarna, que cunde en una gran cantidad de niños es un ejemplo visible de esto”.

A través de un conmovedor mensaje, difundido en las redes sociales de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), monseñor Castro señala que “con mucho dolor, nos topamos con gente comiendo basura de los contenedores de deshechos”.

En este aspecto, considera que “la necesidad de impactar en centros de salud y en comunidades organizadas para atender las emergencias es indiscutible”.

Tras recordar que “en la vida diaria, podemos dar de modo individual cariño, cercanía y compañía a nuestros vecinos, amigos, o sencillamente conocidos: puede ser el norte de la vida”, dijo que “otras veces (ocurre) de modo organizado, por medio de la Iglesia o de organizaciones civiles con fines benéficos”.

Asesinatos tras el 23F

Después de celebrar misa en el Santuario del Cristo del Buen Viaje por los injustamente privados de la libertad; el obispo recibió y bendijo a jóvenes margariteños que vivieron situaciones de riesgo el 23 de febrero en la frontera colombo-venezolana, cuando se vivieron episodios de terror durante el intento infructuoso de ingresar la ayuda humanitaria a Venezuela.

El obispo también elevó una oración a Dios por los indígenas, especialmente los de la comunidad pemón, que fueron asesinados en la frontera con Brasil, al tiempo que pidió “el cese de la violencia asesina en el estado Bolívar y en toda Venezuela”.

De acuerdo con cifras de Cáritas, en el último lustro, siete de cada diez familias venezolanas se han visto forzadas a “cambiar sus formas habituales de adquirir alimentos”, y más del 40% literalmente está “comiendo de la basura”.

El deterioro en la alimentación criolla “cobró su mayor saldo en vidas de niños y lactantes, afectando de forma directa al 64% de los hogares, los cuales se vieron obligados a incurrir en alguna forma de privación alimentaria”, advertía a finales de 2018 la directora de la institución social de la Iglesia, Janeth Márquez, en entrevista a Aleteia.

“No alcanza para los alimentos”

Por su parte, la Encuesta Condiciones de Vida (Encovi) -cuya edición más reciente fue presentada este semana-, constata que la inseguridad alimentaria afecta al 80% de los hogares en Venezuela.

Al tiempo que confirma el crecimiento de la pobreza, entre 2015 y 2018, afectando de manera directa a más de la mitad de los hogares (51%), y advierte que el 90% de la población “no tiene ingresos suficientes para comprar alimentos”.

Carlos Zapata | Reporte Católico Laico