Salus Populi Romani: la Virgen milagrosa que salvó a Roma de la peste

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La imagen se conserva en una de las basílicas papales, Santa María Mayor, y la tradición dice que fue pintada por san Lucas

La tradición dice que fue pintada por San Lucas

La imagen de la Virgen Salus Populi Romani es la muy querida “Madonna” protectora de los romanos, justamente su nombre en latín significa Salvación del Pueblo Romano.

Esta imagen muy antigua, considerada “acheropita” (que en griego significa, que no fue pintada por manos humanas), es considerada muy milagrosa y realmente fue la “salvación” de la ciudad cuando fue invocada durante las guerras, hambrunas, pestes y epidemias.

La imagen se conserva en una de las basílicas papales, Santa María Mayor, y la tradición dice que fue pintada por san Lucas.

¿Y cómo es que fue pintada por san Lucas si es una acherotipa?

Son dos las leyendas que giran en torno a esta imagen. La primera cuenta que cuando los apóstoles Pedro y Juan en Palestina, convirtieron a un gran número de personas, decidieron construir una iglesia dedicada a la Madre de Dios, para reunir a la gente y pidieron a la misma Virgen de visitar la nueva iglesia, ella les respondió: “Vayan con alegría porque yo estaré con ustedes”.

Cuando los apóstoles llegaron a la iglesia encontraron una imagen de María que milagrosamente no había sido pintada por manos humanas. Luego la Virgen visitó el lugar, bendijo la imagen y esta comenzó a cumplir numerosos milagros.

La segunda leyenda cuenta que cuando María estando ya en casa de san Juan, tenía con ella entre sus objetos personales una tabla de madera que antes pertenecía a su Hijo y que fue tallada por su padre adoptivo san José.

Un día que san Lucas fue a visitar a la Virgen, algunas mujeres pías que se encontraban con ellas pidieron al evangelista que por favor pintara la imagen de nuestra Madre en aquella tabla. Lucas pintó la imagen teniendo en cuenta los hechos que la misma Virgen le había contado sobre la vida de su hijo Jesús, relatos que luego transcribió en su evangelio.

Está claro que la imagen hasta ahora es un misterio. Otra leyenda dice, que la imagen llegó a Roma desde Jerusalén de la mano de santa Elena, en el siglo IV como tantas reliquias que hizo traer del lugar para protegerlas.

La única certeza que tenemos en cuanto a esta hermosa imagen bizantina de la Madre con el Niño es que hasta el día de hoy es analizada por científicos y expertos sin saber su edad y procedencia certera.

Y que gracias a la fe del pueblo de Dios, específicamente del pueblo romano a esta imagen es atribuida un sinnúmero de milagros, a tal punto de ser llamada “Salvación” desde el XIX, antes tenía la denominación de Regina Coeli.

La imagen desde siglos fue muy amada de los papas: en el 593 papa Gregorio I llevó en procesión la Virgen para que cesara la peste que estaba asolando Roma en ese momento.

En 1571, papa Pío V rezó al ícono para implorar por la victoria en la batalla de Lepanto.

En 1837, papa Gregorio XVI rezó a ella para que pusiera fin a la epidemia de cólera. En el 2000 la imagen estuvo presente en Tor Vergata para la Jornada mundial de la Juventud, san Juan Pablo II quiso confiarla a los jóvenes junto con la Cruz de la JMJ.

El 15 de marzo del 2020 papa Francisco rezó ante esta imagen para implorar el fin de la pandemia de COVID-19 que afecta al mundo.

Esta milagrosa imagen de la Salus Populis Romani junto al famoso Crucifijo de san Marcelo, se puede decir que son las más amadas y veneradas del pueblo romano, pero no son las únicas.

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