Confederación de Religiosos interceden por derechos humanos y ambientales de América Latina

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A través de una carta dirigida a los Congresos Nacionales de los países de la región, la vida consagrada urge la ratificación del Acuerdo Escazú

Para la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas (CLAR), la celebración del Tiempo de la Creación inaugurado por el papa Francisco el pasado 1º de septiembre conlleva acciones proféticas a favor de los derechos humanos y ambientales del continente.

El Acuerdo Escazú

Así se aprecia en la petición que la vida consagrada ha elevado a los Congresos Nacionales de los países latinoamericanos y caribeños para apoyar el Acuerdo de Escazú, “el primer tratado que evidencia la relación directa entre los derechos humanos y ambientales en la región”.

“Nuestras Conferencias Nacionales de Religiosas/os, presentes en toda América Latina y el Caribe, solicitamos a los Congresos Nacionales de los países latinoamericanos que ratifiquen el Acuerdo de Escazú”, se lee en la carta suscrita por la CLAR el pasado 4 de septiembre y disponible en su portal.

El Acuerdo no solo representa una valiosa herramienta para el cuidado de la Casa Común, sino que ayudaría a garantizar el acceso a la información ambiental, la participación pública en la toma de decisiones ambientales y el acceso a la justicia, con un positivo impacto especialmente para las comunidades campesinas y para los pueblos originarios que habitan y velan por la preservación de los biomas y ecosistemas, incluyendo el bioma panamazónico.

Salvaguardar la vida

Se trata, además, del “primer instrumento vinculante para salvaguardar la vida de las personas defensoras ambientales y territoriales, proteger todas las formas de vida en la defensa del patrimonio ambiental colectivo, así como la integración del conocimiento de los pueblos originarios y la actualización de los servicios de información y atención del estado en materia ambiental”.

El llamado de la CLAR es apremiante, toda vez que “el acuerdo fue firmado por 22 de los 33 países de la región, pero solo 9 lo ratificaron”, y “para que entre en vigor, es necesario que hasta el 26 de septiembre de 2020 por lo menos 11 países lo tengan ratificado“.

“Hacen falta marcos regulatorios globales que impongan obligaciones y que impidan acciones intolerables”, ha advertido el papa Francisco en Laudato Si’.

Vida Nueva

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