“La patria se ha vuelto ahora una productora de violencia, división, miseria y muerte: Monseñor Santana

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Monseñor Ubaldo Santana Sequera, administrador apostólico de la Diócesis de Carora

Este domingo 28 de marzo, en la celebración del Domingo de Ramos, desde la Diócesis de Carora, Monseñor Ubaldo Santana Sequera, como administrador apostólico,  presidió la celebración de este Domingo, con la se abre la semana mayor, de gran significación para la fe cristiana, por la historia de la salvación.

“Hemos llegado nuevamente, por gracia divina, a las puertas de las fiestas centrales del cristianismo: la celebración de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Y por segunda vez, nos toca vivirlas dentro de las restricciones impuestas por la presencia exterminadora del covid-19”, dijo el Obispo de Carora, catalogando la situación de “terrible flagelo que se suma a la prolongada tragedia que envuelve, desde hace varias décadas, a nuestro país”.

“Por eso, hermanos y hermanas, necesitamos vivir a fondo estas fiestas pascuales, venir a beber en el manantial de las aguas salvíficas que brotan del costado abierto del crucificado; enraizarnos sólidamente en el humus donde cayó y murió el grano de trigo, Jesucristo; y renovar con toda la fuerza de la esperanza, nuestra condición bautismal de hijos de Dios, adquirida por el cordero sin mancha ni defecto, a precio de su sangre preciosa en la cruz”, explicó.

“La ruta cuaresmal, que iniciamos el miércoles de ceniza, está llegando a su fin. Nuestra Madre la Iglesia nos ha ayudado, a través de la lectura de la Sagrada Escritura, de la práctica del ayuno, de la oración y de la caridad, a seguir, muy de cercaa Jesús, en su peregrinación hacia Jerusalén, donde consumará su pasión”, dijo Santana, al señalar que “Hoy, Domingo de Ramos, inauguramos con gran alborozo nuestra Semana Santa 2021, entrando con él, a lomo de un borrico, en la capital.  De aquí en adelante lo vamos a seguir día a día, hora a hora casi, gracias a los relatos de la Pasión, de S Marcos y de S. Juan”.

Reflexionó Santana con interrogantes la situación que toca vivir en pandemia, con restricciones y templos cerrados, sin poder celebrar la fe. “¿Cómo nos sentimos, mis queridos hermanos y hermanas, al pisar el pórtico de esta Semana sagrada, sin poder entrar jubilosos en el templo, con nuestras palmas y ramos de olivo, vitoreando a nuestro rey y salvador? ¿Sin poder caminar silenciosos detrás del Nazareno para encontrar consuelo en nuestras aflicciones? ¿Sin poder reproducir en viacrucis vivientes los gestos salvadores de Jesús? ¡Sin poder realizar la visita de los siete templos para adorar al Señor en la reserva sacramental? ¿Sin poder salir de los confinamientos para desplazarnos a la playa, al campo o a la montaña para cambiar de ambiente y visitar a los nuestros?”

Refiriendo a la crisis que viven los venezolanos, dijo: “Lo más seguro es que la abordemos descorazonados, profundamente afligidos, al contemplar cómo se ha ido desmoronando nuestro país, se han dilapidado sus inmensos recursos, y la patria se ha vuelto ahora una productora de violencia, de división, de miseria y de muerte”. Sobre el Plan de vacunación en el País, mencionó que han sido pocas las vacunas que han llegado y que no se les está aplicando prioritariamente al personal médico y sanitario, ni a nuestros hermanos mayores. Y refiriendo a los venezolanos a los que les ha tocado migrar, dijo: “cómo nuestras familias se han fracturado en mil pedazos y andamos errantes por el mundo entero; cómo nuestros compatriotas huyen desesperados, apilándose en cayucos, para atravesar a todo riesgo, el río Arauca, con la esperanza de encontrar mejor vida y protección en las riberas colombianas.”

“Es hora y tiempo, mis queridos hermanos, de no sucumbir ante tantas calamidades y transformar nuestro domingo de Ramos y todos los demás días hasta la Pascua en un sacudón de gracia, un estremecimiento de valor”, exhortó recordando la necesidad de actuar con responsabilidad en el acatamiento de las restricciones vigentes, el respeto de las normas higiénicas, el mantenimiento de las distancias adecuadas, el uso correcto de las mascarillas para cuidar con esmero la vida de nuestros seres queridos y no seguir aumentando el número de víctimas.

“Sigamos el ejemplo que nos has dejado nuestro próximo beatoel Venerable JGH, y actuemos con solidaridad y consciencia. Es el mayor acto cívico y de caridad que se espera de todos nosotros este año”, concluyó.

José R. Espina F.

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